
Hay que caminar lento aveces, hay que sentir el frió del otoño en la cara a medida que se avanza, para llegar a ninguna parte
Hay que poner play en la música, y no detenerse.
Otoños fríos, donde las manos se ponen moradas por el frió, y el abrigo rojo no basta para detenerlo, no tampoco los chalecos gruesos. Es solo el frió.
Y las ganas de que se detenga, al saber que la posibilidad de que salga el sol nuevamente es factible, para caminar nuevamente.
Y sigo con el abrigo rojo, con un cigarro en la mano, mirando pasar el tiempo y la gente, teniendo ahora las cosas claras y sabiendo que para algunas personas la vida se vuelve mas hermosa con el pensamiento, y sabiendo también que el vació de lo mundano, de las relaciones que pasan, de las amistades vacías, del saludo cordial de todos los días es lo que hace feliz a muchas personas, sabiendo que a mi, la vida me trae un camino mas difícil, mas limítrofe, lleno de idealizaciones prematuras, y de odios resentidos que al segundo se transforman en admiración, y al siguiente en odio. Un camino lleno de esperanzas falsas de perfección, y de castigos auto impuestos, por no ser lo perfecta que quisiera ser.
Y pienso, como se es feliz desde la mirada común de las cosas, de esa sonrisa barata, es mas fácil vivir como personas comunes.
Lo que es yo, soy melancólica, francesa, y tengo un abrigo rojo, pinto mis labios de rojo, fumo cigarrillos, y espero.
Y mientras lo hago, leo y miro, observo, analizando los detalles de las cosas que nadie mas ve.
Es entretenido mirar a la gente pasar.

4 escupos:
El ser melancolica no da un camino limitrofe, si, quizas algo mas tosco...
y, si bien aquella sonrisa barata es una reverenda porquería, por lo menos, aquellos que nos enconramos excentos (s, me incluyo tambien) de este tan amplio y comun grupo, podemos reirnos de ellos.
un abrazote para ti Javi!!
Sí, eso de "melancolía francesa" me agrado bastante. Me gustaría experimentarla, yo apenas sufro la melancolía sin más atributos que la determinen; así, miserable.
La verdad, una vez leyendo a Émile Cioran me encontré con la frase de un poeta (no recuerdo su nombre), el cual hizo referencia al enorme sentimiento de tristeza que lograba imbuirle la cuidad de París: "no existe cuidad más triste que París", dijo. Pareciese que la melancolía es connatural al francés; es que debe ser producto de su abultada tradición poética, tan abrumadoramente conturbante.
pensamiento_critico19@hotmail.com
tú decides)
Es muy entretenido mirar a la gente pasar ... me gustó mucho tu publicación, incluso me incitó un soliloquio, jejje ....
saludos Javi *^^*
Así es. Decir algo acerca de Sigur Rós, es quedarse reducido al limite prosaico del lenguaje...
Qué Banda!
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